Lunes 02 de Abril de 2012 06:25

El Thistlegorm el pecio más deseado del Mar Rojo

por  Planeta Buceo
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La historia y posterior descubrimiento del SS Thistlegorm han contribuido a aumentar el mito del pecio más destacado del Mar Rojo.

Nuestro protagonista fue construido por Joseph Thompson & Sons, en los astilleros de Sunderland (1940). Sus impresionantes proporciones y la capacidad desplazamiento del buque no pasaron desapercibidas a la marina inglesa que lo requisó como carguero armado. De inmediato le asignaron a la “Operación Crusade” una ofensiva para liberar Tobruk del cerco alemán. Su labor era abastecer a las tropas inglesas que luchaban contra el Afrikakorps del General Erwin Romel "El Zorro del Desierto". Para tan importante misión sus bodegas fueron ocupadas con camiones Bedford, vehículos blindados de transporte, motocicletas 16H Norton y BSA, pistolas Bren, cajas de municiones y rifles, así como equipos de radio, botas Wellington, piezas de aviones y dos locomotoras LMS Staniera.

 

El 2 de Junio de 1941, partió del puesto de Glasgow rumbo a Alejandría. El Mediterráneo estaba dominado por alemanes e italianos, así que el mando aliado tomó la decisión de realizar una ruta más larga que evitara el peligro. Escoltado por el crucero ligero HMS Carlisle circunnavegó África y la tercera semana de septiembre llegó al estrecho de Gubal, en el Mar Rojo. Debido a que el canal de Suez estaba bloqueado por dos barcos que habían colisionado, el capitán del Thistlegorm recibió órdenes de fondear y mantenerse a la espera en una zona segura. Con el paso de los días el buque terminó llamando una atención no deseada y los servicios secretos alemanes recibieron el soplo de que un gran barco, posiblemente el Queen Mary, se encontraba en la zona. La Luftwaffe no podía dejar pasar la oportunidad que se le brindaba y ordenó a dos Heinkel He-111 del KG 26 la misión de detectarlo y hundirlo.

 

El 6 de octubre de 1941, a las 01:30, los aviones alemanes estaban a punto de dar por concluida su infructuosa búsqueda cuando divisaron la silueta del barco inglés. El objetivo no tenía escapatoria, ayudados por la luna llena los Heinkel lanzaron sus bombas de 450 Kg. que impactaron que de lleno en el buque. El letal impacto se produjo en la bodega 4 y detonó las municiones almacenadas en su interior, partiendo el barco en dos y condenándo al Thistlegorm a su eterno descando en el fondo del mar. Como resultado del ataque murieron 9 tripulantes y el resto fue rescatado por el HMS Carlisle.

 

A partir de ese momento la historia desaparece bajo las aguas del Mar Rojo, hasta que en 1956, Jacques Cousteau, localizó el barco y trasmitió su noticia al mundo a través de la película “El mundo de silencio” , cinta ganadora de un Oscar en 1957. El comandante enseñó al mundo una motocicleta, la caja fuerte del capitán y la campana del barco, pero ocultó su posición por respeto a la tragedia y por miedo a que el barco fuera expoliado. Durante varias décadas volvió a caer en el olvido y en los noventa un grupo de buceadores lo redescubrió por casualidad. Os dejamos las históricas imágenes grabadas por Costeau en 1956, realmente el documento merece la pena.

 

 

En la actualidad el Thistlegorm es uno de los pecios más importantes del mundo. Su ubicación en aguas cálidas y poco profundas, junto con su importancia histórica, hacen que cada año reciba la visita de miles de aficionados al buceo. Para inspeccionar su macroestructura es necesario realizar más de una inmersión. Lo normal, si nuestra reserva de aire lo permite, es comenzar por la proa y recorrer la cubierta del barco desde su parte más profunda hasta la hélice. En este primer recorrido podremos apreciar como el acero ha sido colonizado por los corales y la vida bulle en todos los rincones del pecio. Una parada obligatoria es el cañón antiaéreo Stem de 120 mm que setenta años después hace las delicias de los fotógrafos submarinos. La segunda inmersión la podemos dedicar a penetrar en las bodegas y otras estancias del barco. Parece mentira, pero el tiempo parece haberse detenido en la fatídica hora que el barco se hundió: los coches y las motocicletas de época están perfectamente alineados contando todavía con los neumáticos, faros y parabrisas.

 

Durante nuestra visita al Thistlegorm nos tocó vivir nuestra propia historia con final dramático. Parece sorprendente pero estábamos solos en la boya de amarre, viajar en Febrero tiene sus ventajas. A los pocos minutos de nuestra llegada se nos acercó un barco y comenzó lo que en un principio parecía una discusión. Al final nos dimos cuenta de que traían a un joven egipcio vestido con un roído neopreno. Rápidamente le quitamos su traje y le facilitamos oxígeno. Entre todos comenzamos un turno para aplicarle un masaje cardiaco que duró más de una hora, justo lo necesario para que llegaran los equipos de emergencia y recogieron al herido. Por desgracia, al día siguiente nos informaron de que el buzo egipcio había fallecido.